Corrección política y autoestima de los legisladores

Cualquier proceso competitivo, cualquier selección que, como tal, requiera elegir a una persona y rechazar a otra es la mejor oportunidad para que nuestros legisladores revelen la notable confianza que tienen en sus posibilidades de hacer ingeniería social y reparar injusticias. Como si hiciera falta, aclaro que no creo que haya algo más depravado que castigar a una persona por su pertenencia al grupo en que lo hayan puesto la Madre Naturaleza, porque algún otro haya decidido conquistar un reino hace siglos o por las libérrimas decisiones que esa persona haya tomado sobre cómo administrar su propia vida. Pero con la corrección política, como con todo, hay que evitar las exageraciones. Escuché explicarlo muy bien a un camarero andaluz: “joder, está bien que tu hija se case con otra tía si le viene en ganas, pero eso de que tú no puedas fumar en la boda…” Me cuesta entender el razonamiento de las personas que descubren derechos que alguien no tendría si anduviera solo por la vida...