El irritable
Imagen creada por IA mediante Grok. Un agorero, un tremendista de la zona de San Isidro me había dicho hace tiempo que los pólipos que había extraído del último tramo de mi sistema digestivo eran benignos, pero que se podían malignizar. Si con esa tontería creyó que me alarmaba se equivocó: cualquier dispositivo, cualquier persona, cualquier idea y cualquier relación amorosa pueden terminar siendo malignas. El de blanco agregó explicaciones que no comprendí y me dijo que debía someterme nuevamente al suplicio vejatorio de la videocolonoscopía (lo que él vendía) cuando pasaran tres años. Pues todo llega. Como siempre supuse que los médicos no tenían por qué ser más honestos que los abogados, sospeché de ese mercader de chaquetilla y cambié de proveedor de servicios de film...