Por la guita baila el mono (conmigo no cuenten)
A lguna gente cercana cree que yo pertenezco a su misma tribu y me repite eso de que “lo importante es sólo lo espiritual”. Son los nuevos cátaros, aquellos maniqueos que fueron tan populares hace mil años en el sur de Francia y que suponían que Dios había creado solamente el espíritu, y que todo lo que se puede tocar era obra del Maligno y debía ser rechazado, incluido por supuesto el cuerpo humano. Repiten que el dinero es malo y, al mismo tiempo, que “el trabajo es un derecho porque dignifica”. ¿Cómo puede ser malo entonces el fruto del trabajo? Que yo me compre un par de zapatillas sólo cuando se me rompe el que tengo, o que no entre en ningún local si debo acompañar a alguien a Unicenter es un asunto de mi personalidad. Soy como Diógenes, que se maravillaba al ver cuántas cosas había en el mercado de Atenas que él no necesitaba. Pero me encanta el dinero, y admiro a los que han logrado que otros lo dejen...