Nos une la lengua
Como sucede con toda herencia, la que nos ha legado la Madre Patria fomenta malentendidos entre herederos. Cuando yo iba a la escuela primaria había que hablar y escribir como indicara la viejísima edición del Diccionario de la Real Academia que había en la biblioteca. En las composiciones debíamos usar términos y verbos como indicara una oficina de Madrid. Ninguno de nosotros podía escribir “nene, hacé la tarea”. Debíamos poner “niño, haz la tarea”. Un tremendo esfuerzo editorial y docente que no parece haber llegado a buen puerto: más de medio siglo después no conozco a nadie que hable así en la Argentina. Borges se burló de esos afanes en Las alarmas del doctor Américo Castro : “El doctor Castro nos imputa arcaísmos. Su método es curioso: descubre que las personas más cultas de San Mamed de Puga, en Orense, han olvidado tal o cual acepción de tal o cual palabra; inmediatamente resuelve que los argentinos deben olvidarla también”. Me parece llamativo que ese erudito se llamara,...