El mercader altruista

La foto es del Reverendo Ike, un estrafalario pastor evangélico norteamericano que se paseaba en un Rolls-Royce y se dedicaba a calmarles la conciencia a los ricos. Intuyó algo poco elegante pero cierto: en un sermón dijo “lo mejor que uno puede hacer por los pobres es no ser uno de ellos”. Otra versión de la “opción preferencial”, un poquito distinta de la de Bergoglio. Pensé en ese personaje porque un vecino anduvo hace unos días repartiendo por mi barrio una mermelada hecha en el Chaco que servía para instalar en la gente la solidaridad inoculándole culpa por las penosas condiciones de vida de ciertas comunidades de esa provincia. El pobre cayó en una casa donde le abrió la puerta un servidor. El producto se identificaba con las cuatro condiciones infaltables en ese tipo de iniciativas: era “orgánico”, había sido fabricado de manera “sustentable”, se fundaba en el sonsonete del “precio just...