La semántica, en una oficina pública
Concurrí a la ANSES de General Pacheco a pedir mi jubilación. Reproduzco el diálogo que tuve con una amabilísima y eficiente empleada que se identificó como “Mica”,
- Listo. Ya está todo ingresado.
- Muchas gracias, Mica. Todo OK. ¿No?
- Sí, pipícucú. Ojalá todo el mundo tuviera las cosas tan prolijas como vos. Calculá que recién tipo en dos meses se te va a conceder la jubilación.
- ¿Cómo dijiste? ¿”Conceder”? Esta relación entre un nuevo jubilado y la autoridad previsional empezó de manera desastrosa. Te pido por favor que no uses ese verbo. En todo caso decí “reconocer”.
- ¡Ja, ja, me hacés reir, Marce!
- Pero yo no estaba jodiendo, Mica. Me está agarrando un pequeño temblor en el mentón. Escuchar eso me hace sentir mal.
- Tranca, tipo quise decir tipo que vas a empezar a cobrar el beneficio …
- Pará, pará, que me estoy sintiendo peor. En cualquier momento vas a tener que pedir una ambulancia, en esta oficina se va a armar flor de quilombo y mañana vos y yo vamos a salir en los diarios. ¿Oí mal o dijiste “beneficio”?
- Sí, ¿qué onda? El beneficio, tipo cobrar.
- Llamar “beneficio” a un derecho no me parece de alguien decente. Imagino que no fue tu idea, sino la de algún degenerado que vos ni siquiera conocés y que mandó escribir eso en todos los formularios.
- Es que acá, tipo, le decimos así. ¿Entendés?
- Mirá, es más grave. Yo tengo cuatro décadas de contribuciones. Durante muchos años cobré un salario de los más altos, era director de una empresa enorme. Pero como pasaron ya más de diez años desde que me convertí en un pequeño cuentapropista, mi jubilación me alcanzará para pagar un tercio de las expensas del lugar donde vivo. Y no imagines que vivo en un palacio, ojo, mi casa es bien normalita. Dos millones y pico de tipos se jubilaron sin contribuciones. Eso sí fue una “concesión”, con guita mía. Tené cuidado, porque algún día vas a atender a algún violento. Permitime un consejo como si fueras mi nieta: cuidá tus palabras.
- Bueno, te agradezco, sos tipo re buena onda, Marce.
No creo que haya entendido una jota de lo que le quise decir.

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