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Rent-a-judge

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     Hace como veinte años un juez extranjero me preguntó si en la Argentina existía el juicio por jurados. Le contesté que, salvo en alguna que otra provincia, ni siquiera nos habíamos molestado en cambiar la norma de la Constitución que desde hace más de un siglo y medio nos ordena (no nos sugiere), aplicarlo. Me preguntó entonces si yo podía dormir tranquilo al saber que las decisiones siempre eran tomadas por personas designadas por el poder político. Probablemente ese día haya comenzado mi trastorno de sueño.      Un poco más tarde, y luego de implementar “a la argentina” el Consejo de la Magistratura, el desastre está a la vista: procesos de selección dominados por afinidades de pandilla, jueces que deben elegir entre “hacer carrera” o juzgar con independencia enfrentando amenazas de ser removidos por el contenido de sus sentencias y una impúdica relación entre los resultados electorales y la promoción o reactivación de las causas que involucran a f...

Senatores boni viri, senatus autem mala bestia

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Yo no entiendo ni pichicho de latín, pero el título es una frase atribuida al finado Marco Tulio Cicerón que querría decir que los senadores son buena gente pero que el senado es un mal bicho.  Para mí que tenía razón el romano. A alguna gente frecuentar ese sitio le hace mal. Una senadora nacional de apellido Sacnun, de mi provincia, presentó un proyecto de ley de “Acceso a los Productos de Consumo Popular ”. Miro su texto con la tolerancia, el optimismo y la paciencia que me caracterizan. Dejo de lado la dificultad de determinar quién califica como pueblo y quién queda afuera, y qué es o no objeto de consumo popular. Alguna vez me explicaron eso de los llamados productos aspiracionales, que no son los que se aspiran sino, por ejemplo, los que hacen Nike o Samsung y venden a la gente humilde, que como todo el mundo quiere mostrar que se ha comprado algo caro. A pesar de su título la norma no se ocupa de los consumidores, sino de los productores: establece que el 10% de las ...

Doing business in San Jorge

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    En mayo de 2016 el intendente de la ciudad santafecina de San Jorge descubrió que la mejor manera de reanimar a la economía del lugar era prohibir durante seis meses la apertura de nuevos comercios. El señor  Marucci , que así se llama mi comprovinciano, no está preocupado por la prohibición de las aduanas interiores ni por el derecho de los consumidores a “los beneficios de la competencia y la protección contra toda distorsión de los mercados”, todas menudencias que salen de un folleto que se llama Constitución Nacional y que el abogado del municipio debe de tener por ahí sobre su escritorio. Hay una constitución también en Santa Fe, que en su artículo 25 dice “El Estado provincial promueve el desarrollo e integración económicos de las diferentes zonas de su territorio”. Pero  Marucci  comprende que la libertad no equivale al libertinaje (como a mí me gusta más el libertinaje no vivo en San Jorge). No es la primera vez que el hombre se muestra proclive...

XXX, Exija sexo excelente

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Un colega ecuatoriano me contó hace unos años que en su país una congresista presentó un proyecto para que la Constitución garantice el derecho de las damas al placer sexual. La autora justifica semejante iniciativa en la necesidad de modificar una cultura que considera a la mujer nada más que como alguien obligado a satisfacer al hombre y a criar hijos. No me dijo qué organismo estatal se encargará de asegurar que las beneficiarias efectivamente gocen de ese derecho (la precisión en el uso del verbo se debe a la casualidad). Me animo a pronosticar una serie de fenómenos interesantes. Como se sabe, cada vez que existe el derecho de alguien a recibir algo es porque otro está obligado a dárselo. Y una cultura no se cambia de un día para el otro. De modo que los tribunales recibirán una avalancha de demandas contra maridos, novios y amigos incumplidores. Deberán acondicionarse las salas de audiencia para que los demandados puedan probar cómodamente el cumplimiento de su obligación, ac...

Derechos por todas partes

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Leo la ley 27535 de la que es autor el senador por Entre Ríos Alfredo De Angeli, un hombre que pasó de cortar rutas a legislar, y que hace todo con el mismo estilo. Esa ley declara que todos los “educandos” tienen el derecho de recibir lecciones de folclore, cualquiera sea el significado de este discutible concepto (¿alcanzará al tango y a la milonga, acaso también a las polcas y mazurcas que baila gente rubia en el campo misionero?). De Angeli decidió dedicar dinero de los contribuyentes, de los chacareros ahogados por las retenciones como él, a algo que no le toca al Congreso Nacional, sino a cada provincia. Para que luciera menos descabellada, o fascista, la decisión de obligar a las escuelas de todo el país a contratar profesores de chacarera (y tal vez a comprar quenas y charangos, o acordeones para el chamamé entrerriano, que son más caros), decidió revestirla como si fuera el reconocimiento de un derecho. Cualquier estudiante de primer año de una escuela de leyes sabe que na...

Hombres de honor, ma non troppo

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No digo que yo lo supiera. Pero, si se me permite ser un poquito pedante, algo intuía. La Cosa Nostra , por lo poco que sabía de ella, debía de haber tenido alguna influencia en cierto modo de vida argentino. Con la excusa de semejante hipótesis pasé en 2011 unos cuantos días en Sicilia para ver si encontraba alguna clave sobre la onorata societ à que me permitiera readaptarme después a Buenos Aires un poco mejor. Lamentablemente, comprobé que no es un tema del que les guste hablar mucho que digamos a los locales, de modo que volví casi tan ignorante como cuando había partido. Eso sí, me enamoré de esa isla y de su gente mucho tiempo antes de descubrir al Comisario Montalbano del gran Camilleri y de probar la pasta con sardinas. Pero no me di por vencido. Como hay que hacer cuando uno quiere averiguar algo de un país, acudí a un extranjero. Pero no al norteamericano Mario Puzo, un hombre que tuvo la suerte de inventar un personaje que provenía del pueblo de Corleone una déc...

My ten quarantine resolutions

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Translation: Mariana Rimoldi-Sevellec March 25th, 2020 Dear diary: As recommended by an American self-help book from the 90’s that I found at home (“The 45-page happiness”), this is to let you know what my ten resolutions are for as long as this quarantine lasts:     I I will give Tlön, Uqbar, Orbis Tertius one last chance. Maybe this time I’ll get it, or else I’ll have to convince myself that it was another one of Borges’ jokes. I will treasure the temporary discontinuation of visiting guests.   I will overcome the neurological disorder that prevents me from playing simultaneously with two hands what I can successfully play with each hand, separately, on a keyboard. I’m not talking Beethoven’s Fifth Symphony here, just Three Blind Mice, by way of example.   I will celebrate the fact that there are calamities that spread faster than Peronism.   I will read Dante’s Divine Comedy, though I doubt it’s likely to interest me much.   I won...